Archive for April, 2008

En Florida

Buuuuufff, no esperaba echar de menos tanto la playa. Nada más llegar al hotel me puse el bañador y me fui directo.

Lo más sorprendente es que puedes bajar el coche hasta la arena y plantar las cosas la lado. Por favor, ¿cómo se van a separar de sus coches? Ayer la CNN emitió un reportaje sobre la subida del precio de la gasolina, por fin.

Ahí van unas fotos de New Smyrna Beach.

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Y ayer me quedé hasta tarde viendo Algo pasa con Mary. Adivina qué iré escuchando hoy en el coche…

A esta gente no hay quien les entienda.

Esta semana la pasaré visitando otro ciclotrón y haciendo training en un centro a 20min de Orlando, Florida. Por fin veré el océano porque el Mississppi, aunque lleve un mes desbordado a la altura de Memphis, no me cura el mono de mar.
Aunque pueda ir a visitar el centro espacial Kennedy y relajarme en una terracita, tendré que chuparme unos orarios de madrugada y mañana.

El título del post viene porque estoy escribiendo desde el aeropuerto de Memphis y, como en cualquier otro local público de este país, nada más cruzar la puerta te invade el olor a comida recién calentada/frita. Y si el olor no es suficiente, ver cómo la gente desayuna hace que se me revuelvan las tripas.
Y es que mientras las máquinas de comer (de engordar, mejor dicho) desayunan haburguesas, batidos o magdalenas descomunales a las 8 de la mañana, van viendo los reportajes de salud de la CNN, en los que recomiendan cuidar la dieta y hacer ejeecicio.

Al hilo de la tele y la obesidad, acabo de recordar un publireportaje de píldoras para adelgazar que me sorprendió al poco de llegar. Estos infomertials (como los llaman) no suelender un derroche de rigor, que le pregunten al Dr. Nick Riviera, pero creo que se pasaron al presentar una lista de causas para la obesidad en la que los primeros puestos los ocupaban cosas como el estrés o trabajar muchas horas.

Señores, hay gente con predisposición a engordar, pero las matemáticas suelen ser muy sencillas: fast food + todo el puto día sentados con un azúcar líquido con la etiqueta de Coca-Cola = GORDOS, bueno, obesos mórbidos.

Y lo mejor de todo es la solución que aplican:
– coches más grandes
– sillas de ruedas más anchas que las europeas
– platos cada vez más grandes en los restaurantes y la caja de cartón si no te lo acabas
y esta, que es mi favorita:
si estás tan gordo que no te puedes mover por el centro comercial, no te preocupes, que te dejarán un carrito eléctrico con su pertinente cestita de la compra para que te muevas sin problemas y compres a gusto.
“Qué cruel eres, a lo mejor son minusválidos”, pensará alguno. ¡¡Los cojones!!, estoy harto de ver a los de los carritos ponerse de pie para alcanzar los estantes más altos.

Hala, ya me he despachado a gusto. Menos mal que puedo actualizar desde el teléfono, porque iba a estallar.